No podía dormir, tampoco quería estar despierta. Estar despierta significaba pensar y mis pensamientos solo giraban en torno a Mikey. Había pasado un día entero y no me había levantado de la cama, seguía con el vestido puesto, estaba totalmente despeinada. Metida en la cama y muy arropada, lo cierto es que no tenía frío, pero me sentía más protegida.
Durante todo el día me había dedicado a mirar por la ventana, a hacer especulaciones sobre lo que contenía el archivo que quería abrir o a clavarme las uñas en la muñeca para recordarme que seguía viva, me había hecho sangre en algunas ocasiones, pero no sentía el dolor. Lo cierto es que ya no sentía nada. Ahora miraba al techo, era tarde, completamente de noche y la luz de la luna iluminaba la habitación, era una luz tenue aunque intensa. De pronto, una luz amarillenta me hizo salir de mis pensamientos, que en aquel momento eran dedicados a Mikey. Oí como la puerta se abría. Nadie había venido a verme en todo el día ¿Porqué iban a hacerlo ahora? Por lo que pensé que había sido una corriente de aire. Pero cambié de idea al oír cerrarse la puerta y unos pasos aproximarse. Miré en aquella dirección desde luego, no era ninguno de los chicos. “Genial” pensé. Era Laura, ¿Qué coño hacía esta aquí?
-Hola – dijo alegremente mientras se sentaba sobre la cama.
Durante todo el día me había dedicado a mirar por la ventana, a hacer especulaciones sobre lo que contenía el archivo que quería abrir o a clavarme las uñas en la muñeca para recordarme que seguía viva, me había hecho sangre en algunas ocasiones, pero no sentía el dolor. Lo cierto es que ya no sentía nada. Ahora miraba al techo, era tarde, completamente de noche y la luz de la luna iluminaba la habitación, era una luz tenue aunque intensa. De pronto, una luz amarillenta me hizo salir de mis pensamientos, que en aquel momento eran dedicados a Mikey. Oí como la puerta se abría. Nadie había venido a verme en todo el día ¿Porqué iban a hacerlo ahora? Por lo que pensé que había sido una corriente de aire. Pero cambié de idea al oír cerrarse la puerta y unos pasos aproximarse. Miré en aquella dirección desde luego, no era ninguno de los chicos. “Genial” pensé. Era Laura, ¿Qué coño hacía esta aquí?
-Hola – dijo alegremente mientras se sentaba sobre la cama.
Yo ni si quiera contesté, ni la miré. No quería verle la cara.
-Hoy no estás de humor ¿Verdad? – continuó. Yo me tapé la cabeza con la almohada.
-Venga, tienes que comer algo- dijo desarropándome. ¿Qué cojones estaba haciendo? No podía creerlo. En realidad no se muy bien como lo hizo, pero logró sacarme de la cama. Entré al baño y me peiné un poco, me lavé la cara, para quitarme las lágrimas secas. Al salir del baño, ella seguía sentada en la cama.
-Oye ¿Hay algo entre tú y Mikey?-preguntó. En ese instante todo mi cuerpo se paralizó y se giró hacia ella.
-¿Eso es un sí o un no?- insistió. Yo no creía lo que oía.
-Bueno, es que antes, los dos estabais, muy juntitos, bueno ya me entiendes y antes, os habéis evitado, y la verdad, no lo entiendo ¿Hay algo entre vosotros o no?
-Mira, es…complicado-dije, en realidad, no entendía muy bien lo que estaba pasando.
-No, venga, necesito saberlo.
-Y ¿Por qué si se puede saber? –esta conversación me estaba resultando bastante incómoda.
-Es que…bueno…él…si ya me entiendes- y después de decir esto rio a carcajadas. Ahora lo entendía aún menos.
-No, no te entiendo- dije cuando se calmó un poco.
-Es fácil, me gusta Mikey- aquello ya lo sabía, aunque ella nunca me lo había dicho.
-Entiendo, y quieres saber si hay algo serio entre nosotros para lanzarte a por él ¿Verdad?
-Exactamente.
-Pues la verdad, es que no, no hay nada, ya no hay nada.
-¡Genial! –exclamó- Perdón…
Lo cierto es que esta conversación me estaba abriendo los ojos, y la situación estaba así:
Yo quería a Mikey, él no me quería, Laura quería a Mikey, y parece que Mikey también a ella.
Salí de la habitación sin decir nada, me dirigí hacia la recepción. Parecía que no había nadie, lo cierto es que era tarde, al mirar el reloj me asombré, eran las tres y media de la madrugada.
Fui a la cocina y agarré la bolsa de los cereales, me senté en el sofá y empecé a comérmelos.
Encendí la luz, que hasta ahora había estado apagada, la habitación había estado a oscuras, pero había permanecido lo suficiente en ese lugar como para aprendérmelo de memoria.
-¿Qué haces despierta? –oí decir a Ray.
-¿Qué haces tú despierto?- respondí.
-Yo me he levantado para comer algo – dijo introduciendo su mano en la bolsa de cereales – y me vuelvo a la cama. Adiós.
Ray se fue y volví a quedarme sola. Pasaron los minutos, hasta que oí los pasos de alguien acercarse, pensé que sería Laura, por lo que me sorprendí al ver a Gerard.
-Oh vaya, nuestra princesita se ha despertado- dijo mientras cerraba la puerta detrás de sí.
-No soy ninguna princesita, y no he estado durmiendo.- respondí.
- ¿Entonces que has estado haciendo todo el día? –Gerard se sentó junto a mí en el sofá.
-No mucho.-y le acerqué la bolsa de cereales. Cogió un puñado y se los comió.
-¿No tienes sueño?- dijo bostezando.
-No, pero tú si , vete a dormir-dije mirándole con ternura.
-Solo si tú me acompañas-añadió.
-Gerard, ¡te vas a dormir aquí! Vete a tu cama- le ordené.
-Si tu no vienes, no iré.
-¿Me estás chantajeando?
-Puede…
-Está bien- acepté. Fuimos hasta la habitación número 14. Me tiró sobre la cama, y entonces me di cuenta de que aún tenía la bolsa de cereales.
-Espera, voy a dejar esto en su sitio- dije. Y fui hacia la cocina. Tras dejar los cereales, volví a la habitación, pero antes de llegar, oí la voz de Laura, estaba hablando con alguien. Me acerqué hasta la puerta de la que procedían las voces. La otra voz era la de un chico, eso era seguro. Me petrifiqué al oír aquello, y al descubrir que era la voz de Mikey.
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHH!! NO ME PUEDES DEJAR ASI DD: jajajajajajajajajajajajajajajaja
ResponderEliminarAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH ESO ESO NO LO PUEDES DEJAR ASI ¬¬ SIGUE ESCRIBIENDO!!!!
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