Había pasado una noche horrible, me había despertado varias veces por culpa de una pesadilla. Frank había intentado tranquilizarme, pero todo lo que hacía era inútil. Intentaba dormir, pero tenía miedo de que aquellas imágenes se repitiesen. Estaba amaneciendo, decidí salir del coche, Frank estaba totalmente dormido, no quise despertarle, le dejé descansar, había pasado toda la noche en vela por mí, merecía que le dejase tranquilo.
La hoguera aún tenía algo de llama, y Gerard, Mikey y Ray, estaban tumbados alrededor.
Me senté en el suelo, viendo como amanecía, el cielo adquirió unos tonos amarillentos y anaranjados. Eso hizo que yo me calmase.
-¿Qué haces ya despierta?-oí decir a Mikey.
-Buenos días- le saludé simpáticamente.
Se sentó a mi lado, bostezó a la vez que se estiraba los brazos, y los volvió a bajar, dejando uno sobre mis hombros. Era el truco más viejo del mundo, pero me pareció encantador. Me apoyé sobre él. Estaba cansada, necesitaba dormir un poco, pero le temía a la oscuridad que se producía cuando cerraba los ojos.
-Oye…has…¿has cambiado de idea?- dijo Mikey.
-¿A qué te refieres?
-A…bueno, aquello que dijiste, sobre…la zona 6…-dijo, con la voz cortada.
Le miré a los ojos, noté en su mirada que estaba preocupado.
-Nunca podría dejarte.-en ese momento, la pesadilla volvió a mi cabeza y me levanté corriendo. Desperté a Gerard y a Ray.
-¿Qué pasa?- dijo Mikey corriendo detrás de mí.
-¡NADA¡- le grité, me arrepentí de haberlo hecho y me giré para disculparme. Estaba allí de pié, inmóvil, se había quedado petrificado. Me acerqué a él, y cuando estábamos a escasos centímetros de distancia, me paré. –Lo siento- susurre.
-¿Qué ocurre?- dijo sin mover ni un músculo.
-Lo siento, es que, esta noche, no he dormido muy bien-le respondí mientras ponía mi mano sobre su hombro.
-¿Frank?- dijo él clavándome su mirada en mis ojos.
-No, no no, por Dios, no, él no, todo lo contrario- dije mientras negaba con la cabeza.
Entonces Mikey se separó de mí.
-¡Oh no Mikey¡- dije.
-Claro.- dijo él.
-Mikey ¡No¡
-igual que con Gerard ¿verdad? No ha pasado nada de nada- dijo él irónicamente.
-Mikey por favor, no ha pasado absolutamente nada- dije recalcando cada palabra.
-No hace falta que mientas…-se giró y se fue a recoger las cosas.
-Mierda.- dije.
-¿Qué ocurre?- oí decir a Gerard. Me tiré a sus brazos buscando algo de comprensión. Frank salió del coche mientras se frotaba los ojos para despejarse, corrí hacia él.
-¡Frank¡ tú, tienes que, porque, y luego, así ¿Me entiendes?- dije muy deprisa.
-Tranquila, calma, repite.- dijo mientras bostezaba.
-Joder, es que, Mikey, piensa que tu y yo…bueno, que tu y yo…
-¿Qué?- dijo él ahora mucho más despierto.
-Pues eso.- me limité a decir.
-¿Dónde esta Mikey?
-No lo sé, por ahí supongo.
Frank fue a buscarle, pero antes de alejarse demasiado, volvió hacia mí y dijo
-¿Y si hubiese ocurrido?
-¿A qué te refieres?
-Bueno, si hubiese pasado algo esta noche, y Mikey lo supiese, ¿Habría algún problema?
-No, pero como no ha ocurrido, y a mí no me quiere escuchar, quiero que vayas y se lo expliques.
-¿Y por qué no dejamos que piense que sí que ha ocurrido algo?
-¿Qué? ¡No¡
-¿Por qué no?
-Porque no ha ocurrido nada.
-¿Pero y si hubiese pasado?
-Frank, creo que lo he dejado claro.
-Claro…pues yo no le diré nada a Mikey.
No podía creer lo que me estaba diciendo. Fui a buscar a Mikey, estaba junto a Gerard y Ray, recogiendo las cosas.
-Mikey, ven un momento.- dije intentando disimular.
-Si es para decirme algo de “eso”, por favor olvídame- me respondió. No podía creer, que Mikey estuviese diciendo eso. Me acerque a él, le agarre del cuello de la chaqueta y tiré de él. Iba a escucharme quisiese o no. Nos alejamos un poco, lo suficiente como para que nadie pudiese oírnos.
-Mikey
-No- me interrumpió.
-Mikey, me vas a escuchar, si o sí, ¿entiendes?- dije en un tono amenazador. El calló.
-Esta noche, entre Frank y yo, NO-HA-PASADO-NA-DA- dije separando cada palabra para que me entendiese.
-¿Entonces…?- dijo él.
-Esta noche…lo he pasado muy mal, porque he tenido una pesadilla, y Frank, ha estado ahí para intentar calmarme, nada más.-continué. Entonces Mikey me abrazó.
-Lo siento, soy un estúpido, pero es que después de lo de Gerard…- en ese momento recordé, que Gerard y Mikey eran hermanos, y pensé en el daño que podía haberle hecho a Mikey.
¿Qué estaba haciendo? No podía estar con los tres, y desde luego, no podía estar solo con uno, no quería hacerles daño, pero tampoco quería renunciar a ellos…¿Qué podía hacer?
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